Vorja Encikutao

Geoge Brassens. Chante les chansons poetiques
Geoge Brassens. Chante les chansons poetiques.

La mala reputación

Georges Brassens
Traducción de Pierre Pascal

En mi pueblo sin pretensión
Tengo mala reputación,
Haga lo que haga es igual
Todo lo consideran mal

Yo no pienso pues hacer ningún daño
Queriendo vivir fuera del rebaño…

No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe.
Todos todos me miran mal
Salvo los ciegos es natural.

Cuando la fiesta nacional
Yo me quedo en la cama igual,
Que la música militar
Nunca me supo levantar.
En el mundo pues no hay mayor pecado
Que el de no seguir al abanderado.

Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos me muestran con el dedo
Salvo los mancos, quiero y no puedo.

Si en la calle corre un ladrón
Y a la zaga va un ricachón
Zancadilla doy al señor
Y aplastado el perseguidor
Eso sí que sí que será una lata
Siempre tengo yo que meter la pata.

Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos tras de mí a correr
Salvo los cojos, es de creer.

No hace falta saber latín
Yo ya se cual será mi fin,
En el pueblo se empieza a oír,
Muerte, muerte al villano vil,
Yo no pienso pues armar ningún lío
Con que no va a Roma el camino mío,

No a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos vendrán a verme ahorcar,
Salvo los ciegos, es natural.
Georges Brassens, 1952

La mala reputación

Paco Ibañez

En mi pueblo sin pretensión
Tengo mala reputación,
Haga lo que haga es igual
Todo lo consideran mal,
Yo no pienso pues hacer ningún daño
Queriendo vivir fuera del rebaño.

No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe.
Todos, todos me miran mal
Salvo los ciegos, es natural.

Cuando la fiesta nacional
Yo me quedo en la cama igual,
Que la música militar
Nunca me supo levantar.
En el mundo pues no hay mayor pecado
Que el de no seguir al abanderado.

No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe.
Todos me muestran con el dedo
Salvo los mancos, quiero y no puedo.

Si en la calle corre un ladrón
Y a la zaga va un ricachón
Zancadilla pongo al señor
Y aplastado el perseguidor
Eso sí que sí que será una lata
Siempre tengo yo que meter la pata.


No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe.
Todos tras de mí a correr
Salvo los cojos, es de creer.

No hace falta saber latín
Yo ya se cual será mi fin,
En el pueblo se empieza a oír,
Muerte, muerte al villano vil,
Yo no pienso pues armar ningún lío
Con que no va a Roma el camino mío,

No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe.
Todos, todos me miran mal
Salvo los ciegos, es natural.

La mala reputación

Vorja Encikutao

En mi pueblo sin pretensión
tengo mala reputación.
Haga lo que haga es igual,
todo les parece mal.
Yo no hago ningún daño
viviendo fuera del rebaño.

En la fiesta nacional
yo me quedo en la cama igual.
Que la música militar
nunca me la ha sabido levantar.
En el mundo no hay mayor delito
que sentirse fuera de su patriotismo.

No, a la gente no le gusta que
uno tenga su propia fe.
No, a la gente no le gusta que
uno tenga su propia fe
Hoy mucha gente me ha sacado el dedo.
Hasta los mancos, quiero y no puedo.

Si en la calle corre un ladrón
y a la espalda va un ricachón
zancadilla le pongo al señor
¡otro rico que no verá el sol!
Se ha abierto la crisma, cayó en una zanja.
¡ay va la policía! Yo me voy por patas.

No, a la gente no le gusta que
uno tenga su propia fe.
No, a la gente no le gusta que
uno tenga su propia fe
Hoy mucha gente me ha hecho correr.
Hasta los cojos, ¡es de creer!

No hace falta saber latín,
todas sabéis lo que pasa aquí.
En la calle se empieza a oir
¡muerte a Don Felipín!
No pienso apretar ningún gatillo,
va por otros montes mi camino.

No, a la gente no le gusta que
uno tenga su propia fe.
No, a la gente no le gusta que
uno tenga su propia fe
Hoy mucha gente me ha mirado mal.
Hasta dos ciegas, no es muy normal.

Voy a dejar ya de dar la lata,
yo me bajo aquí, en ésta parada.
¡Cambien esas caras! ¡Muchas gracias!
Y disculpen las molestias,
recuerden: ¡Rebelión!